Iglesia parroquial de San Pedro

La Iglesia parroquial de San Pedro se encuentra en el centro del pueblo, al lado de la plaza principal. Declarada monumento provincial de interés histórico-artístico en 1961, Bien de Interés Cultural en 2002 e incluida en la lista de obras mudéjares aragonesas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es un templo que data del siglo XV, aunque la construcción actual es el resultado de dos ampliaciones de la primitiva fábrica mudéjar en los siglos XVI y XVIII.
Al visitar la Iglesia de San Pedro lo que más llama la atención es la torre mudéjar. Adosada a los pies del templo, se trata de una torre principal que cumple las funciones de campanario, a la que está unida una torre secundaria, de menores proporciones y de factura anterior, que alberga las escaleras con estructura de caracol. Se puede observar que el paso del tiempo trajo la combinación de elementos procedentes de diferentes tradiciones con el fin de obtener unos resultados más originales y menos fieles a las obras islámicas que los inspiraron. Así, el cuerpo de la torre posee dos paños sebka laterales en torno a un arco que se anuda con el alfiz. Esta conjunción de elementos procedentes de distintas tipologías decorativas se puede contemplar en las torres de San Martín de Belchite, San Pedro de Romanos y San Miguel de los Navarros de Zaragoza.
La torre, de planta cuadrada, está hueca y dividida en cinco estancias de planta cuadrada y superpuestas —típica estructura interna cristiana— cuya altura va disminuyendo en alzado, cubiertas con bóvedas de crucería sencilla de nervios diagonales ochavados y sin clave. En la parte exterior, los motivos más utilizados son los frisos de esquinillas simples, fajas en zig-zag de doble hilo, arcos mixtilíneos entrecruzados y paños de cruces formando rombos.
En la entrada del templo, la portada está formada por dos cuerpos: en el inferior, se dispone un arco de medio punto y, en el superior, como motivo central se presenta una hornacina avenerada con la talla del titular. El interior de la iglesia está integrado por tres naves. La central es más alta y ancha que las laterales, y se articula en cinco tramos de los cuales los cuatro últimos están cubiertos por bóvedas de crucería sencilla de nervios diagonales que apean en pilares cruciformes irregulares, mientras que el primer tramo se cubre con bóveda de crucería estrellada con terceletes y combados. Las naves laterales se dividen en cuatro tramos cubiertos por cúpulas sobre pechinas con linterna, abriendo la nave central a través de arcos de medio punto. A los pies y en alto se encuentra el coro.
Durante los siglos XVI y XVII se llevó a cabo la gran obra de ampliación del templo, durante la que se agregaron dos cuerpos de cuatro capillas, los cuales son los que dan hoy la impresión de iglesia de tres naves y le proporcionan abundante luz natural. También, se levantó un nuevo ábside de planta poligonal en la cabecera y se construyó la sacristía.
Por otro lado, el barroquismo decorativo aragonés, de yeso policromado, del siglo XVII, se puede observar en la capilla frontal, a la entrada, y las exuberancias francesas de la rocalla, del siglo XVIII, con profusas figuras y escenas, llegaron hasta este rincón zaragozano en la primera capilla del lado del Evangelio.
La polícroma yesería de muros y bóvedas están completadas con excelentes azulejos pintados de la época, los cuales puede que procedieran del vecino reino de Valencia o de la más próxima fabricación de Muel.
La Iglesia tenía una gran riqueza patrimonial en altares, decoraciones y órgano, que desaparecieron en la Guerra civil. Los elementos actuales son obra de talleres del siglo XX y algunos de los más valiosos proceden de la desaparecida iglesia de San Juan y San Pedro, de Zaragoza.


